domingo, 17 de noviembre de 2019

EL SEÑOR DE VIZCAYA ES EL REY DE ESPAÑA, NO AL REVÉS

EL SEÑOR DE VIZCAYA ES EL REY DE ESPAÑA, NO AL REVÉS.


En dos artículos anteriores de este Blog hemos desgranado cómo han influido las distintas zonas de España en su formación, a través de cómo descendió Felipe VI de sus distintos mandatarios. 

Resulta muy curioso que, como hemos demostrado, las principales zonas donde han surgido movimientos independentistas sean las principales instigadoras de la unión de nuestro país.

Ya lo comentamos en los artículos realizados sobre Wifredo El Velloso y El Cid Campeador, en los que destacamos la trascendencia que en la formación de España han tenido los Reinos de Pamplona, de Asturias (luego de León), y de Aragón, el Señorío de Vizcaya, el Condado de Barcelona, y el Ducado de Cantabria (sobre el Reino de Asturias y el Ducado de Cantabria ya hablaremos más extensamente en otro artículo).

Aunque ya comentamos las circunstancias sobre las que hablamos en el presente artículo, creemos que es muy importante resaltarlas en un artículo expresamente dedicado a ellas.

Tampoco pretendemos aburrir al lector con toda la serie de detalles que acontecieron. Ya dará tiempo en otros artículos de abundar sobre ellas. Intentaremos hacerlo de la forma más llevadera posible.

En el artículo en el que escribimos sobre El Cid Campeador y su vinculación familiar con Felipe VI, ya nos referimos a cómo Sancho El Grande Rey de Pamplona fue el padre de Fernando I, primer Rey de Castilla y primer Rey de Castilla y León; de Ramiro I, primer Rey de Aragón, y de García Sánchez, Rey de Pamplona. 

Describimos, a su vez, cómo Felipe VI no es sino el hijo del hijo.... de los hijos de cada uno de ellos. 

Creo que, por ello, el papel de Navarra en la formación de nuestro país ha de considerarse más que trascendente. Algunos vascos y navarros son muy olvidadizos con circunstancias como esta. 

Comentamos, también, cómo Enrique II, Conde de Trastámara y Señor de Vizcaya por su matrimonio con Juana de Villena, - descendiente directa de Íñigo López, considerado como primer Señor de Vizcaya (dejando de lado leyendas no contrastadas) -, mató a su hermanastro, Pedro I Rey de Castilla, y se autoproclamó Rey de Castilla (y de León y de Galicia), iniciando la dinastía de los Trastámara.

Fue como consecuencia de una sucesión de guerras civiles entre ambos hermanastros, como tantas otras que ha habido en nuestro país. 

Tenemos que recordar que Enrique II fue el Tátara abuelo de Fernando El Católico y de Isabel La Católica...., de ambos.

Pues sí, lo que ustedes oyen - leen -, fue el Señor de Vizcaya el que mató al Rey de Castilla (y de León y de Galicia) y no al revés. Y sus descendientes próximos, hasta Felipe VI, los que terminaron de unir nuestro país.

¿Se puede ser más cínicos y mentirosos?



SHAKESPEARE: ENSEÑANDO A PENSAR

SHAKESPEARE: ENSEÑANDO A PENSAR

Estamos hartos de ver películas sobre cómo la enseñanza de muchos de los países anglosajones utilizan a Shakespeare para enseñar a pensar a sus alumnos.

Escogen cualquiera de sus obras y la van desgranando, párrafo a párrafo, sometiéndoles a realizar una interpretación personal sobre las múltiples que se entreven en las distintas frases que contienen.

Desde muy jóvenes, tomando como base la literatura, les enseñan a la discusión, al debate, a ser imaginativos, a analizar las cosas desde distintos puntos de vista, a la capacidad de crítica, a que los mensajes no deban interpretarse solo a partir de su literalidad, sino a que, muchas de las veces, haya que estar atentos a lo que detrás esconden.

Lo bueno de estos textos es que contienen un multiplicidad de elementos que los hacen extrapolables a cualquier ámbito de la vida. 

En España, también, tenemos grandes autores que nos podrían servir de base para sustentar esta forma de educar para saber pensar.

viernes, 15 de noviembre de 2019

EL DISLATE CATALÁN¿ QUÉ BUSCAN? ¿UNA GUERRA?

EL DISLATE CATALÁN
¿BUSCAN UNA GUERRA?

Ya comentamos, en otras publicaciones realizadas en este mismo medio, que, en nuestra opinión, la Constitución española no fue sino el ejercicio del derecho a la libre determinación de los pueblos, llevado a término por el propio pueblo español, y refrendado de forma aplastante por los catalanes.

Contamos, también, que el art. 1.2 CE residenciaba la soberanía nacional en el pueblo español, y que su art. 2 decidía sobre la indivisibilidad de España.

Recordamos, a su vez, que si se querían cambiar dichas disposiciones había que recurrir a su art. 168, el cual transcribimos debajo de estas líneas.


Como verán, el citado artículo no contempla ninguna excepcionalidad que le permita a un Gobierno negociar con una Comunidad Autónoma los términos de una utópica independencia. 

Si lo hiciese, sería el propio Gobierno el que se estaría excediendo en sus atribuciones; unas atribuciones que, constitucionalmente, quedan encomendadas a los señalados y en las formas establecidas en el propio art. 168.

¡Imaginen cómo nos quedaríamos el resto de los españoles si pisotearan nuestras competencias de esa forma! 

El camino escogido no tiene recorrido por vías pacíficas.

¡Y ellos lo saben! 

Pero tanta insistencia.... 

¿Qué buscan? ¿Una guerra?

¡NO A LA JUDIALIZACIÓN DEL PROBLEMA CATALÁN! ¡HAY QUE HACER POLÍTICA!

¡NO A LA JUDIALIZACIÓN DEL PROBLEMA CATALÁN! ¡HAY QUE HACER POLÍTICA!

Los "indepes" lanzan siempre esas proclamas.

Creen que no se les debe aplicar la Justicia, asimilando la aplicación de las leyes a un desdoro de la capacidad de negociación política.

No caen en la cuenta, sin embargo, en que las leyes son precisamente eso: la materialización del triunfo de la mayoría, en las negociaciones políticas previamente acometidas.

Y en que los Tribunales, en las partes en las que intervienen, son los meros ejecutores e intérpretes del resultado de las negociaciones políticas, hasta dicho momento, exitosamente emprendidas.

Las negociaciones políticas que reclaman, no son más que la defensa de la aplicación de una excepcionalidad a lo que ya habían negociado políticamente que debía suceder si se diera el caso de que sucediera lo que está sucediendo.

Otra forma de llamarlo sería: ¡Corrupción!

¡Que a estos no se les apliquen la leyes que acordamos deberían ser aplicadas si cualquiera - salvo ellos - hubiera hecho lo mismo que ellos! 

martes, 12 de noviembre de 2019

EL GOBIERNO PSOE Y UNIDAS PODEMOS Y MÁS

EL GOBIERNO PSOE Y UNIDAS PODEMOS Y MÁS


Muchas personas están muy ilusionadas con el nuevo pacto de Gobierno entre el PSOE y Unidas Podemos y toda la serie de partidos independentistas, nacionalistas y "autodeterministas". 

Algunos, hasta se creen que va a ser el principio de la posibilidad de alcanzar la independencia de sus respectivos territorios. Siento defraudarles.

Otros, se encuentran en el otro lado de la balanza. Se muestran extremadamente preocupados. Lo ven como el principio del fin. Como el hito que posibilitará la desaparición de España. Como la génesis de toda una serie de concesiones a aquellos que persiguen la segregación unilateral del país en un grupúsculo de mini naciones, las más de las veces, enfrentadas entre sí y abocadas a la más absoluta de las miserias. También siento defraudarles. Más bien, espero que se tranquilicen.

En otros artículos de este Blog, les he explicado cómo no existe ninguna posibilidad de que ningún Gobierno pueda negociar un referéndum para la independencia de ninguno de los territorios que componen nuestro país.

Expliqué cómo la Constitución Española no fue sino el ejercicio del pueblo español del derecho a la libre determinación de los pueblos. Y que, en el ejercicio de dicho derecho, decidió que la soberanía nacional residiese en él mismo - en el pueblo español - y que España fuese indivisible.

Como también dije, además, decidió quiénes y de qué formas se debía proceder para cambiar esas normas, lo que quedó recogido en el artículo 168 del propio texto constitucional: lo deben aprobar los dos tercios de ambas Cámaras; se deben convocar nuevas elecciones; que las nuevas Cámaras - las dos - lo vuelvan a aprobar por mayoría de dos tercios; y que se convoque un referéndum en el que el pueblo español termine por refrendar la reforma constitucional propuesta.

- el PP y Vox superan holgadamente un tercio del Congreso lo que imposibilita cualquier iniciativa sin su conformidad -

En esos artículos, resalté cómo es imposible que un Gobierno, sea cual sea, pueda vulnerar dicho procedimiento ya que, si lo hiciera, sería el propio Gobierno el que estaría vulnerando la propia Constitución.

Efectivamente, en el procedimiento que hemos descrito, el Gobierno no tiene asignado ningún papel explícito que le permita, mediante una actuación independiente, proceder a una utópica negociación para la convocatoria de un referéndum vinculante para la independencia de una zona de nuestro país.

Sin embargo, los partidos que persiguen la independencia de determinadas regiones de España, parecen no haberse enterado de este muro infranqueable que no puede soslayar ningún Gobierno, so pena de que quienes lo integran, lo hagan transgrediendo la propia Constitución, jugándose acabar de bruces en la cárcel. 

O nadie se los ha explicado porque no han sabido cómo hacerlo para que lo entendieran; o a nadie le ha interesado explicárselo tan claramente como aquí lo estamos haciendo; o lo saben, y los unos solo pretenden sacar más y más prebendas, como en otras ocasiones; y los unos y los otros seguir viviendo del cuento, manteniéndonos adecuadamente distraídos, para que no nos demos cuenta de sus más que probables incapacidades.

Por lo visto, el acuerdo que respaldará al futuro Gobierno se cimentará en la incumplible promesa de que algunos darán pasos firmes y seguros hacia un utópico referéndum de autodeterminación, hacia una utópica plurinacionalidad de España. Lo que, dada la fragilidad de los apoyos con que se cuenta, les llevará desde la esperanza - simulada o no - de que por fin alcanzarán los objetivos por los que llevan tantos años luchando, hasta una - también simulada o no - paulatina y cada vez mayor frustración, que acabará desembocando, como no podría ser de otra forma, en la retirada de todos los apoyos, más pronto que tarde, y en la convocatoria de unas nuevas elecciones. 

Y a una vuelta a empezar.

Por tanto, ni los unos se ilusionen demasiado, ni los otros caigan en desesperanzas infundadas. 

Si la cosa no cambia, tendremos otro añito de transición, o como decimos en Canarias, de "pasteleo". Añito que, de nuevo, será de mera campaña electoral.



domingo, 10 de noviembre de 2019

EL DERECHO A LA LIBRE AUTODETERMINACIÓN EN ESPAÑA (I)

EL DERECHO A LA LIBRE AUTODETERMINACIÓN EN ESPAÑA (I)

Según decidió el pueblo español - entre el que están incluidos los catalanes - en el ejercicio de su derecho de autodeterminación (el derecho de los pueblos a regirse por las leyes que libremente determinen), la soberanía nacional residiría en el pueblo español del que emanarían todos los poderes del Estado (art. 1.2 de la CE), y España sería indivisible (art. 2 de la CE).

Por tanto, ningún Gobierno de este país tiene la potestad para decidir sobre algo sobre lo que no tiene competencias, ya que, en este caso, el único que las tendría, finalmente, sería el pueblo español según reza el artículo 1.2 citado.

En el Gobierno no residiría la soberanía nacional, residiría en el pueblo español del que emanarían los propios poderes que el Gobierno puede ejercer, tal y con enfatiza el vuelto a ser reseñado artículo 1.2.

La propia Constitución contiene las normas que deben utilizarse si se quiere cambiar lo antedicho (art. 168 de CE) que, obviamente, también fueron aprobadas, en el ejercicio de la libre determinación de los pueblos, por una mayoría aplastante del pueblo español y por una mayoría aplastante de los catalanes.


Como se puede apreciar, el citado artículo 168, no le otorga ningún protagonismo al Gobierno, en ninguna circunstancia. 

El mismo señala como únicos protagonistas a las Cámaras y a los ciudadanos. Las Cámaras que deberán acordarlo por dos veces por mayoría de dos tercios; y al conjunto de los españoles que deberán refrendar la reforma constitucional propuesta para que esta pueda tener efectos. 

Se puede apreciar, por tanto, que no contempla ni la más mínima excepcionalidad que le otorgue a un Gobierno la capacidad para negociar al margen de lo dispuesto en el citado artículo 168.

En consecuencia, no existe ni la más mínima posibilidad para que un Gobierno pueda, mediante una negociación política, llegar a alcanzar un acuerdo para la celebración de un referéndum vinculante, para que una Comunidad Autónoma pueda independizarse de España. 

Y eso se aprobó de forma aplastante en todo el territorio nacional - incluido el que comprende Cataluña - en el libre ejercicio del derecho de autodeterminación de los pueblos. 

EL REY Y EL ESCUDO DE ESPAÑA

EL REY Y EL ESCUDO DE ESPAÑA
Por Juan Ramón Bringas Zabaleta

Bajo estas líneas se puede ver el escudo de España. Vamos a explicarlo y a relatar qué tienen que ver sus distintivos con Felipe VI, Rey de España.




Evidentemente, la corona que lo engalana da cuenta de la condición de Reino que tiene el Estado, y se refiere a la Monarquía que lleva rigiendo el país en la mayor parte del tiempo desde el SVIII. 

En lo más alto de la misma figura una cruz que simboliza la condición de Reyes Católicos que ostentan los Reyes de España y la tradición cristiana de todos los reinos que formaron el país. 

El Castillo simboliza el Reino de Castilla. Fue el distintivo de Alfonso VIII, Tátara tátara... Abuelo de Felipe VI.

El León Rampante simboliza el Reino de León y fue el distintivo de Alfonso VII Tátara tátara... Abuelo de Felipe VI.

La Señera es el distintivo del Reino de Aragón e indirectamente del Condado de Barcelona, del Reino de Valencia y del Reino de Mallorca.

Su procedencia es incierta. Los catalanes dicen que fue el distintivo de Wifredo el Velloso, Conde de Barcelona en el SIX, y Tátara tátara... Abuelo de Felipe VI.

No obstante, el primer Rey de Aragón fue Ramiro I, también, Tátara tátara... Abuelo de Felipe VI. 

En los Reinos de Valencia y Mallorca la instauró Jaime I, Rey de Aragón, Valencia y Mallorca, y Tátara tátara... Abuelo de Felipe VI.

Las cadenas con una esmeralda en el centro representan al Reino de Navarra y también tienen una procedencia incierta. Algunos dicen que era el distintivo de Sancho VI, primer Rey de Navarra (hasta él los Reyes lo habían sido de Pamplona) también Tátara tátara... Abuelo de Felipe VI. 

Otros dicen que proviene de su hijo, Sancho VII con motivo de la batalla de las Navas de Tolosa. Sancho VII murió sin tener descendencia. Le sucedió en el trono Teobaldo I de Navarra hijo de su hermana Blanca, Tátara tátara ... abuelos, los dos, de Felipe VI.

La Granada que figura al pie de la figura central del escudo, representa el Reino de Granada, último Reino cristiano que se reconquistó en la península ibérica. Empresa acometida a iniciativa de los Reyes Católicos, también Tátara tátara... Abuelos de Felipe VI.

En el centro de la figura central, vienen representadas las flores de lis, distintivo de los Borbones.

Y las dos torres que limitan el escudo por ambos lados con la leyenda "Plus Ultra" representan un enclave existente en el Estrecho de Gibraltar - conocido desde la antigüedad como las Torres de Hércules - sobre el que los Griegos decían "Non terra Plus Ultra" es decir, "no hay tierra más allá". Estas torres con la leyenda "Plus Ultra" homenajean la gesta española del descubrimiento de América, empresa empredida a iniciativa de los ya referidos Reyes Católicos que, como también hemos dicho, son Tátara tátara... Abuelos de Felipe VI. 

Evidencian que, al contrario de lo que decían los Griegos, sí hay tierra más allá.

Grande ha sido la deslealtad de nuestras instituciones para que, casi ningún español, sepa quién es nuestro Rey y la simbología que representa el escudo que la mayoría defendemos.

Tan grande ha sido que la mayoría de los símbolos que se han descrito figuran en ¡¡¡el escudo de la República!!! 


                                Escudo de la Segunda República


Un escudo de una República, que es toda una oda a la Monarquía y sus logros, refleja muy bien el grado de ignorancia en el que se ha sumido a los ciudadanos de este país, que se ven incapaces de adivinar de dónde provienen y por qué estamos aquí.