domingo, 17 de noviembre de 2019

EL SEÑOR DE VIZCAYA ES EL REY DE ESPAÑA, NO AL REVÉS

EL SEÑOR DE VIZCAYA ES EL REY DE ESPAÑA, NO AL REVÉS.


En dos artículos anteriores de este Blog hemos desgranado cómo han influido las distintas zonas de España en su formación, a través de cómo descendió Felipe VI de sus distintos mandatarios. 

Resulta muy curioso que, como hemos demostrado, las principales zonas donde han surgido movimientos independentistas sean las principales instigadoras de la unión de nuestro país.

Ya lo comentamos en los artículos realizados sobre Wifredo El Velloso y El Cid Campeador, en los que destacamos la trascendencia que en la formación de España han tenido los Reinos de Pamplona, de Asturias (luego de León), y de Aragón, el Señorío de Vizcaya, el Condado de Barcelona, y el Ducado de Cantabria (sobre el Reino de Asturias y el Ducado de Cantabria ya hablaremos más extensamente en otro artículo).

Aunque ya comentamos las circunstancias sobre las que hablamos en el presente artículo, creemos que es muy importante resaltarlas en un artículo expresamente dedicado a ellas.

Tampoco pretendemos aburrir al lector con toda la serie de detalles que acontecieron. Ya dará tiempo en otros artículos de abundar sobre ellas. Intentaremos hacerlo de la forma más llevadera posible.

En el artículo en el que escribimos sobre El Cid Campeador y su vinculación familiar con Felipe VI, ya nos referimos a cómo Sancho El Grande Rey de Pamplona fue el padre de Fernando I, primer Rey de Castilla y primer Rey de Castilla y León; de Ramiro I, primer Rey de Aragón, y de García Sánchez, Rey de Pamplona. 

Describimos, a su vez, cómo Felipe VI no es sino el hijo del hijo.... de los hijos de cada uno de ellos. 

Creo que, por ello, el papel de Navarra en la formación de nuestro país ha de considerarse más que trascendente. Algunos vascos y navarros son muy olvidadizos con circunstancias como esta. 

Comentamos, también, cómo Enrique II, Conde de Trastámara y Señor de Vizcaya por su matrimonio con Juana de Villena, - descendiente directa de Íñigo López, considerado como primer Señor de Vizcaya (dejando de lado leyendas no contrastadas) -, mató a su hermanastro, Pedro I Rey de Castilla, y se autoproclamó Rey de Castilla (y de León y de Galicia), iniciando la dinastía de los Trastámara.

Fue como consecuencia de una sucesión de guerras civiles entre ambos hermanastros, como tantas otras que ha habido en nuestro país. 

Tenemos que recordar que Enrique II fue el Tátara abuelo de Fernando El Católico y de Isabel La Católica...., de ambos.

Pues sí, lo que ustedes oyen - leen -, fue el Señor de Vizcaya el que mató al Rey de Castilla (y de León y de Galicia) y no al revés. Y sus descendientes próximos, hasta Felipe VI, los que terminaron de unir nuestro país.

¿Se puede ser más cínicos y mentirosos?



SHAKESPEARE: ENSEÑANDO A PENSAR

SHAKESPEARE: ENSEÑANDO A PENSAR

Estamos hartos de ver películas sobre cómo la enseñanza de muchos de los países anglosajones utilizan a Shakespeare para enseñar a pensar a sus alumnos.

Escogen cualquiera de sus obras y la van desgranando, párrafo a párrafo, sometiéndoles a realizar una interpretación personal sobre las múltiples que se entreven en las distintas frases que contienen.

Desde muy jóvenes, tomando como base la literatura, les enseñan a la discusión, al debate, a ser imaginativos, a analizar las cosas desde distintos puntos de vista, a la capacidad de crítica, a que los mensajes no deban interpretarse solo a partir de su literalidad, sino a que, muchas de las veces, haya que estar atentos a lo que detrás esconden.

Lo bueno de estos textos es que contienen un multiplicidad de elementos que los hacen extrapolables a cualquier ámbito de la vida. 

En España, también, tenemos grandes autores que nos podrían servir de base para sustentar esta forma de educar para saber pensar.

viernes, 15 de noviembre de 2019

EL DISLATE CATALÁN¿ QUÉ BUSCAN? ¿UNA GUERRA?

EL DISLATE CATALÁN
¿BUSCAN UNA GUERRA?

Ya comentamos, en otras publicaciones realizadas en este mismo medio, que, en nuestra opinión, la Constitución española no fue sino el ejercicio del derecho a la libre determinación de los pueblos, llevado a término por el propio pueblo español, y refrendado de forma aplastante por los catalanes.

Contamos, también, que el art. 1.2 CE residenciaba la soberanía nacional en el pueblo español, y que su art. 2 decidía sobre la indivisibilidad de España.

Recordamos, a su vez, que si se querían cambiar dichas disposiciones había que recurrir a su art. 168, el cual transcribimos debajo de estas líneas.


Como verán, el citado artículo no contempla ninguna excepcionalidad que le permita a un Gobierno negociar con una Comunidad Autónoma los términos de una utópica independencia. 

Si lo hiciese, sería el propio Gobierno el que se estaría excediendo en sus atribuciones; unas atribuciones que, constitucionalmente, quedan encomendadas a los señalados y en las formas establecidas en el propio art. 168.

¡Imaginen cómo nos quedaríamos el resto de los españoles si pisotearan nuestras competencias de esa forma! 

El camino escogido no tiene recorrido por vías pacíficas.

¡Y ellos lo saben! 

Pero tanta insistencia.... 

¿Qué buscan? ¿Una guerra?

¡NO A LA JUDIALIZACIÓN DEL PROBLEMA CATALÁN! ¡HAY QUE HACER POLÍTICA!

¡NO A LA JUDIALIZACIÓN DEL PROBLEMA CATALÁN! ¡HAY QUE HACER POLÍTICA!

Los "indepes" lanzan siempre esas proclamas.

Creen que no se les debe aplicar la Justicia, asimilando la aplicación de las leyes a un desdoro de la capacidad de negociación política.

No caen en la cuenta, sin embargo, en que las leyes son precisamente eso: la materialización del triunfo de la mayoría, en las negociaciones políticas previamente acometidas.

Y en que los Tribunales, en las partes en las que intervienen, son los meros ejecutores e intérpretes del resultado de las negociaciones políticas, hasta dicho momento, exitosamente emprendidas.

Las negociaciones políticas que reclaman, no son más que la defensa de la aplicación de una excepcionalidad a lo que ya habían negociado políticamente que debía suceder si se diera el caso de que sucediera lo que está sucediendo.

Otra forma de llamarlo sería: ¡Corrupción!

¡Que a estos no se les apliquen la leyes que acordamos deberían ser aplicadas si cualquiera - salvo ellos - hubiera hecho lo mismo que ellos! 

martes, 12 de noviembre de 2019

EL GOBIERNO PSOE Y UNIDAS PODEMOS Y MÁS

EL GOBIERNO PSOE Y UNIDAS PODEMOS Y MÁS


Muchas personas están muy ilusionadas con el nuevo pacto de Gobierno entre el PSOE y Unidas Podemos y toda la serie de partidos independentistas, nacionalistas y "autodeterministas". 

Algunos, hasta se creen que va a ser el principio de la posibilidad de alcanzar la independencia de sus respectivos territorios. Siento defraudarles.

Otros, se encuentran en el otro lado de la balanza. Se muestran extremadamente preocupados. Lo ven como el principio del fin. Como el hito que posibilitará la desaparición de España. Como la génesis de toda una serie de concesiones a aquellos que persiguen la segregación unilateral del país en un grupúsculo de mini naciones, las más de las veces, enfrentadas entre sí y abocadas a la más absoluta de las miserias. También siento defraudarles. Más bien, espero que se tranquilicen.

En otros artículos de este Blog, les he explicado cómo no existe ninguna posibilidad de que ningún Gobierno pueda negociar un referéndum para la independencia de ninguno de los territorios que componen nuestro país.

Expliqué cómo la Constitución Española no fue sino el ejercicio del pueblo español del derecho a la libre determinación de los pueblos. Y que, en el ejercicio de dicho derecho, decidió que la soberanía nacional residiese en él mismo - en el pueblo español - y que España fuese indivisible.

Como también dije, además, decidió quiénes y de qué formas se debía proceder para cambiar esas normas, lo que quedó recogido en el artículo 168 del propio texto constitucional: lo deben aprobar los dos tercios de ambas Cámaras; se deben convocar nuevas elecciones; que las nuevas Cámaras - las dos - lo vuelvan a aprobar por mayoría de dos tercios; y que se convoque un referéndum en el que el pueblo español termine por refrendar la reforma constitucional propuesta.

- el PP y Vox superan holgadamente un tercio del Congreso lo que imposibilita cualquier iniciativa sin su conformidad -

En esos artículos, resalté cómo es imposible que un Gobierno, sea cual sea, pueda vulnerar dicho procedimiento ya que, si lo hiciera, sería el propio Gobierno el que estaría vulnerando la propia Constitución.

Efectivamente, en el procedimiento que hemos descrito, el Gobierno no tiene asignado ningún papel explícito que le permita, mediante una actuación independiente, proceder a una utópica negociación para la convocatoria de un referéndum vinculante para la independencia de una zona de nuestro país.

Sin embargo, los partidos que persiguen la independencia de determinadas regiones de España, parecen no haberse enterado de este muro infranqueable que no puede soslayar ningún Gobierno, so pena de que quienes lo integran, lo hagan transgrediendo la propia Constitución, jugándose acabar de bruces en la cárcel. 

O nadie se los ha explicado porque no han sabido cómo hacerlo para que lo entendieran; o a nadie le ha interesado explicárselo tan claramente como aquí lo estamos haciendo; o lo saben, y los unos solo pretenden sacar más y más prebendas, como en otras ocasiones; y los unos y los otros seguir viviendo del cuento, manteniéndonos adecuadamente distraídos, para que no nos demos cuenta de sus más que probables incapacidades.

Por lo visto, el acuerdo que respaldará al futuro Gobierno se cimentará en la incumplible promesa de que algunos darán pasos firmes y seguros hacia un utópico referéndum de autodeterminación, hacia una utópica plurinacionalidad de España. Lo que, dada la fragilidad de los apoyos con que se cuenta, les llevará desde la esperanza - simulada o no - de que por fin alcanzarán los objetivos por los que llevan tantos años luchando, hasta una - también simulada o no - paulatina y cada vez mayor frustración, que acabará desembocando, como no podría ser de otra forma, en la retirada de todos los apoyos, más pronto que tarde, y en la convocatoria de unas nuevas elecciones. 

Y a una vuelta a empezar.

Por tanto, ni los unos se ilusionen demasiado, ni los otros caigan en desesperanzas infundadas. 

Si la cosa no cambia, tendremos otro añito de transición, o como decimos en Canarias, de "pasteleo". Añito que, de nuevo, será de mera campaña electoral.



domingo, 10 de noviembre de 2019

EL DERECHO A LA LIBRE AUTODETERMINACIÓN EN ESPAÑA (I)

EL DERECHO A LA LIBRE AUTODETERMINACIÓN EN ESPAÑA (I)

Según decidió el pueblo español - entre el que están incluidos los catalanes - en el ejercicio de su derecho de autodeterminación (el derecho de los pueblos a regirse por las leyes que libremente determinen), la soberanía nacional residiría en el pueblo español del que emanarían todos los poderes del Estado (art. 1.2 de la CE), y España sería indivisible (art. 2 de la CE).

Por tanto, ningún Gobierno de este país tiene la potestad para decidir sobre algo sobre lo que no tiene competencias, ya que, en este caso, el único que las tendría, finalmente, sería el pueblo español según reza el artículo 1.2 citado.

En el Gobierno no residiría la soberanía nacional, residiría en el pueblo español del que emanarían los propios poderes que el Gobierno puede ejercer, tal y con enfatiza el vuelto a ser reseñado artículo 1.2.

La propia Constitución contiene las normas que deben utilizarse si se quiere cambiar lo antedicho (art. 168 de CE) que, obviamente, también fueron aprobadas, en el ejercicio de la libre determinación de los pueblos, por una mayoría aplastante del pueblo español y por una mayoría aplastante de los catalanes.


Como se puede apreciar, el citado artículo 168, no le otorga ningún protagonismo al Gobierno, en ninguna circunstancia. 

El mismo señala como únicos protagonistas a las Cámaras y a los ciudadanos. Las Cámaras que deberán acordarlo por dos veces por mayoría de dos tercios; y al conjunto de los españoles que deberán refrendar la reforma constitucional propuesta para que esta pueda tener efectos. 

Se puede apreciar, por tanto, que no contempla ni la más mínima excepcionalidad que le otorgue a un Gobierno la capacidad para negociar al margen de lo dispuesto en el citado artículo 168.

En consecuencia, no existe ni la más mínima posibilidad para que un Gobierno pueda, mediante una negociación política, llegar a alcanzar un acuerdo para la celebración de un referéndum vinculante, para que una Comunidad Autónoma pueda independizarse de España. 

Y eso se aprobó de forma aplastante en todo el territorio nacional - incluido el que comprende Cataluña - en el libre ejercicio del derecho de autodeterminación de los pueblos. 

EL REY Y EL ESCUDO DE ESPAÑA

EL REY Y EL ESCUDO DE ESPAÑA
Por Juan Ramón Bringas Zabaleta

Bajo estas líneas se puede ver el escudo de España. Vamos a explicarlo y a relatar qué tienen que ver sus distintivos con Felipe VI, Rey de España.




Evidentemente, la corona que lo engalana da cuenta de la condición de Reino que tiene el Estado, y se refiere a la Monarquía que lleva rigiendo el país en la mayor parte del tiempo desde el SVIII. 

En lo más alto de la misma figura una cruz que simboliza la condición de Reyes Católicos que ostentan los Reyes de España y la tradición cristiana de todos los reinos que formaron el país. 

El Castillo simboliza el Reino de Castilla. Fue el distintivo de Alfonso VIII, Tátara tátara... Abuelo de Felipe VI.

El León Rampante simboliza el Reino de León y fue el distintivo de Alfonso VII Tátara tátara... Abuelo de Felipe VI.

La Señera es el distintivo del Reino de Aragón e indirectamente del Condado de Barcelona, del Reino de Valencia y del Reino de Mallorca.

Su procedencia es incierta. Los catalanes dicen que fue el distintivo de Wifredo el Velloso, Conde de Barcelona en el SIX, y Tátara tátara... Abuelo de Felipe VI.

No obstante, el primer Rey de Aragón fue Ramiro I, también, Tátara tátara... Abuelo de Felipe VI. 

En los Reinos de Valencia y Mallorca la instauró Jaime I, Rey de Aragón, Valencia y Mallorca, y Tátara tátara... Abuelo de Felipe VI.

Las cadenas con una esmeralda en el centro representan al Reino de Navarra y también tienen una procedencia incierta. Algunos dicen que era el distintivo de Sancho VI, primer Rey de Navarra (hasta él los Reyes lo habían sido de Pamplona) también Tátara tátara... Abuelo de Felipe VI. 

Otros dicen que proviene de su hijo, Sancho VII con motivo de la batalla de las Navas de Tolosa. Sancho VII murió sin tener descendencia. Le sucedió en el trono Teobaldo I de Navarra hijo de su hermana Blanca, Tátara tátara ... abuelos, los dos, de Felipe VI.

La Granada que figura al pie de la figura central del escudo, representa el Reino de Granada, último Reino cristiano que se reconquistó en la península ibérica. Empresa acometida a iniciativa de los Reyes Católicos, también Tátara tátara... Abuelos de Felipe VI.

En el centro de la figura central, vienen representadas las flores de lis, distintivo de los Borbones.

Y las dos torres que limitan el escudo por ambos lados con la leyenda "Plus Ultra" representan un enclave existente en el Estrecho de Gibraltar - conocido desde la antigüedad como las Torres de Hércules - sobre el que los Griegos decían "Non terra Plus Ultra" es decir, "no hay tierra más allá". Estas torres con la leyenda "Plus Ultra" homenajean la gesta española del descubrimiento de América, empresa empredida a iniciativa de los ya referidos Reyes Católicos que, como también hemos dicho, son Tátara tátara... Abuelos de Felipe VI. 

Evidencian que, al contrario de lo que decían los Griegos, sí hay tierra más allá.

Grande ha sido la deslealtad de nuestras instituciones para que, casi ningún español, sepa quién es nuestro Rey y la simbología que representa el escudo que la mayoría defendemos.

Tan grande ha sido que la mayoría de los símbolos que se han descrito figuran en ¡¡¡el escudo de la República!!! 


                                Escudo de la Segunda República


Un escudo de una República, que es toda una oda a la Monarquía y sus logros, refleja muy bien el grado de ignorancia en el que se ha sumido a los ciudadanos de este país, que se ven incapaces de adivinar de dónde provienen y por qué estamos aquí. 

viernes, 1 de noviembre de 2019

DESDE RODRIGO DÍAZ DE VIVAR, EL CID CAMPEADOR, HASTA FELIPE VI

DESDE RODRIGO DÍAZ DE VIVAR, EL CID CAMPEADOR, HASTA FELIPE VI

DESDE EL SIGLO XI HASTA EL SIGLO XXI



Como ya podemos intuir del titular de este artículo, Felipe VI es descendiente directo de Rodrigo Díaz de Vivar, alias El Cid Campeador. En concreto, es el hijo del hijo.... de su hija Cristina; o dicho de otro modo, Rodrigo Díaz de Vivar es tátara tátara ... abuelo de Felipe VI.




En el presente artículo pretendemos explicar cómo se produjo el camino de la descendencia, ofreciendo, además, algunos, tan solo algunos, detalles históricos relacionados con la misma y con los personajes que la protagonizaron.



Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador, fue un caballero de la Edad Media, famoso por sus hazañas y gestas bélicas.



Las mismas quedaron inmortalizadas en el Cantar del Mío Cid, poema épico que detalla sus venturas y desventuras, en algunas de sus partes imaginarias, y en otras no.



Nunca perdió ni tan siquiera una de las innumerables batallas en las que intervino y eso a pesar de que el ejército almorávide - ejercito, por aquel entonces, recientemente llegado desde tierras africanas para poner orden en la Península Ibérica -, invencible hasta entonces, lo intentó hasta en tres ocasiones distintas, cada una de las cuales acabó en el más estrepitoso de los fracasos.



Sirvió, principalmente, a dos reyes castellanos: Sancho II y Alfonso VI. Ambos eran hermanos. Junto a Sancho, cuando aún era infante, se formó en el arte de la caballería, donde se le elevó a la condición de Caballero.



Sancho y Alfonso eran hijos de Fernando I, primer Rey de Castilla y primer Rey de Castilla y León. 


A la muerte de Fernando I, según había dispuesto, el reino se dividió entre sus tres hijos: a García le legó el Reino de Galicia; a Sancho el reino de Castilla; y a Alfonso el reino de León, el más importante de los tres ya que confería a su poseedor la subordinación de los otros dos, así como el título de Emperador de todas las Españas.



Fernando I era hijo de Sancho el Grande, Rey de Pamplona, que, también, fue el padre de Ramiro I, primer Rey de Aragón, reino que, hasta entonces, había sido solo uno de los condados de los que conformaban el reino de su padre. 


Su madre - la de Fernando I - era Muniadona de Castilla, legítima heredera del, por aquel entonces,también, condado de Castilla. Lo fue tras la muerte sin descendencia de su hermano García Sánchez

Fernando se casó con Sancha de León, heredera del Reino de León, e instauró en Castilla y León la conocida dinastía Jimena, dinastía proveniente de los reyes de Pamplona y heredera del primero de sus reyes, Íñigo Arista.



A pesar de la voluntad de su padre, Sancho (que era el primogénito y creía tener derecho al reino conjunto) y Alfonso se aliaron para derrocar a su hermano - García - del Reino de Galicia, repartiéndoselo entre ambos.



Sin embargo, un año más tarde, Alfonso fue también derrocado y hecho prisionero, a su vez, por Sancho. Al mando de los ejércitos de este último estuvo El Cid Campeador.



Tras lo sucedido, Alfonso VI, ya sin reino, fue confinado a un convento, pero al sospechar de que iban a atentar contra su vida, recurrió a su hermana para que intermediara con Sancho, para que le permitiera trasladarse hacia territorio moro (Toledo), donde permaneció hasta que se produjo la sospechosa muerte de Sancho. La mayoría de historiadores defienden que él no tuvo nada que ver, aunque no hay pruebas al respecto.


A la muerte de su hermano, Alfonso VI es proclamado Rey de Castilla, de León y de Galicia. Los historiadores coinciden en señalarlo como uno de los mejores reyes castellanos. Desplazó la frontera cristiana desde las lindes del Duero hasta las del Tajo.



Todos y cada uno de los que se han nombrado hasta ahora, salvo Sancho y García, son tátara tátara...abuelos de Felipe VI. 



Lo son: Sancho el Grande, Rey de Pamplona; Fernando I, primer Rey de Castilla y primer Rey de Castilla y León; Ramiro I, primer Rey de Aragón; Alfonso VI, Rey de Castilla y León; Sancha de León, Reina de León; Muniadona de Castilla, Reina consorte del Reino de Pamplona y heredera del Condado de Castilla; y El Cid Campeador, el que fuera más tarde Señor de Valencia.



La sucesión de Ramiro I, primer Rey de Aragón, hasta Felipe VI se puede vislumbrar de otro artículo que figura en este Blog.



Con el título "Desde Wilfredo el Velloso, Conde de Barcelona en el Siglo IX, hasta Felipe VI", narramos la sucesión que se produjo en el Condado de Barcelona desde el siglo IX hasta la actualidad.



Tal y como dijimos, el Condado de Barcelona se unió al Reino de Aragón por la boda de Ramón Berenguer IV con Petronila de Aragón, hija de Ramiro II, Rey de Aragón, por lo que los titulares del condado pasaron a pertenecer a la casa de Aragón. Si tenemos en cuenta que, hasta dicho momento, todos los reyes de Aragón, desde Ramiro I, se habían sucedido de padres a hijos, ya tenemos relatado cómo se sucedieron los reyes de Aragón hasta Felipe VI.



Podríamos continuar con cualquiera de los personajes antedichos, de los que desciende Felipe VI, sin embargo, nos vamos a centrar en el menos regio de ellos: El Cid Campeador. Aunque nos centramos en él, el propio relato desvelará la descendencia de los otros que se han nombrado.



Aunque no llegó a ser igual de regio que sus congéneres, habrá de tenerse en cuenta que, gran parte de los reyes de toda Europa, sí descendieron de él.



Dos son las causas que me motivan a centrarme en su figura: la primera es la de la trascendencia histórica de este personaje al haberse inmortalizado en el poema épico del Cantar del Mío Cid. Gracias a este poema, El Cid Campeador ha sido parte, durante siglos, de las vidas de todas aquellas personas que posibilitaron que nosotros mismos estemos leyendo este documento en este instante.



Si generaciones y generaciones de españoles han tenido cosas en común, probablemente, el conocimiento y la transmisión de esta auténtica leyenda sea una de ellas.



La segunda razón es la reciente relevancia que ha adquirido este personaje histórico con motivo de la novela "Sidi" de Arturo Pérez Reverte, novela en la que mezcla hechos históricos ciertos con otros novelados, al tener que recurrir para rellenar los profundos huecos que devienen, tal y como él bien dice, de las carencias de datos existentes sobre muchas partes de la vida de este singular caballero de la Alta Edad Media.



Ciertos son los calificativos de mercenario que algunos le dieron por sus servicios prestados a los moros y a otros reinos cristianos. Sin embargo, era una práctica muy habitual de la época que reyes y otros nobles, cristianos y moros, se aliaran, unos y otros, en las disputas de los otros con los unos. No obstante, dicha circunstancia obedeció, en su mayor parte, al haber sido víctima de importantes intrigas palaciegas de altas personalidades de la época, que nunca le perdonaron sus afrentas; unas intrigas que fueron las desencadenantes para que Alfonso VI lo desterrara en dos ocasiones.



Sin embargo, hasta en otras dos ocasiones Alfonso VI tuvo que levantarle sus destierros pues su trascendencia, importancia y capacidad para desnivelar la balanza hacia uno u otro lado, en una contienda, eran más que significativas. El propio Alfonso VI las sufrió.



Por otro lado, contaba con muchos hombres que le seguían allá donde fuere, por lo que había que procurarles el debido sustento de la forma en la que era más habitual en la época: luchando. El destierro de un caballero conllevaba también el de sus vasallos que habían de permanecer junto a él, al menos, hasta que encontrara mejor fortuna. 



No obstante, muy peculiar debe ser un mercenario que se codea con reyes, que interviene como testigo en importantes acuerdos del reino y que utiliza a su regias majestades hasta el punto de que el propio Alfonso VI hiciera de Celestina para casarlo con una hija - Jimena - del Conde de Asturias,  y bisnieta del Rey Alfonso V, su propio abuelo; y para que Pedro I, Rey de Aragón, hiciera lo propio para que su hija, Cristina, se casara con un infante del Reino de Pamplona que era nieto del que también había sido su propio abuelo.



Aunque la descendencia le llega a Felipe VI por varias vías - entre ellas por la parte de los reyes de Francia y de la Navarra francesa -, nos centraremos en la más próxima a nosotros.



Hemos de aclarar que, en esta serie de artículos, cuando nos referimos a una vía, no podemos descartar otras - innumerables - a esa misma vía, pues la boda entre primos, unos y otros  también descendientes de El Cid, fueron muy comunes durante todo el periodo de análisis. 



Solo por poner un ejemplo: los dos padres, los dos abuelos, los dos bisabuelos...., de Felipe V eran descendientes directos, cada uno por su respectiva rama familiar, de El Cid. Aunque no lo comentamos cuando hablamos de Wifredo, también con él, ocurría lo mismo.



Dicho lo anterior, a continuación pasamos a detallar cómo se produjo la descendencia. 



Desde El Cid Campeador hasta Felipe VI:



1º. Cristina, hija de Rodrigo Díaz de Vivar, se casó con Ramiro Sánchez, infante del Reino de Pamplona. El hijo de ambos fue García Ramírez el Restaurador, Rey de Pamplona.



2º.  García Ramírez se casó con Margarita de L'Aigle y tuvieron tres hijos: Sancho VI, primer Rey de Navarra (hasta ese momento habían sido Reyes de Pamplona; Felipe VI desciende de él, entre otras, por la vía francesa); Blanca de Navarra y Margarita de Navarra.



3º. Blanca de Navarra se casó con Sancho III, Rey de Castilla. Sancho III era de la casa de los Borgoña. Casa que instauró su abuelo Raimundo de Borgoña al casarse con Urraca I de León, hija de Alfonso VI, Rey al que sirvió El Cid Campeador durante gran parte de su vida.



El padre de Sancho III era Alfonso VII, Rey de Castilla y de León, casado con Berenguela de Barcelona, hermana de Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona (desde dicho momento, todos los Reyes de Castilla y de León provienen de los primigenios Condes de Barcelona).



El hermano de Sancho III, Fernando II, fue el Rey de León (del que desciende, también, Felipe VI por lo que contamos a continuación).



4º. Los descendientes de Sancho III se sucedieron como Reyes de Castilla, de padres a hijos, hasta que Berenguela de Castilla, hija de Alfonso VIII, se casó con Alfonso IX, Rey de León, volviéndose a reunificar los dos reinos en el hijo de ambos, Fernando III, Rey de Castilla y León.



Alfonso IX, Rey de Léon, también era producto de la sucesión, de padres a hijos, en el reino de León, de los Borgoña, desde el propio Fernando II, el que fuera hermano de Sancho III.



Así se reunificaron ambos reinos y ambas familias.



5º. Los Borgoña se siguieron sucediendo de padres a hijos, como Reyes de Castilla (y de León) hasta Pedro I, Rey de Castilla (y de León), hijo de Alfonso XI.



Alfonso XI había tenido un hijo ilegítimo, Enrique, al que le concedió el título de Conde de Trastámara, condado ubicado en Galicia.



Enrique no se conformó e inició una guerra contra su hermano, Rey de Castilla, en la que logró asesinarlo y proclamarse Rey.



Cuentan las crónicas que se paseó por todo el reino, con la cabeza de su hermanastro, Pedro, clavada en una pica, para demostrar a todos quién era el nuevo Señor de Castilla.



Reinó con el sobrenombre de Enrique II, e instauró la que se conoció como la casa real de los Trastámara.



6º. Felipe VI desciende de ambos: de Pedro I, Rey de Castilla, y del mencionado Enrique II, que le sucedió en el trono. Es decir, desciende del asesino y del asesinado..., con lo que todo quedó en "casa".



Esto fue así porque el reino se dividió entre partidarios de los herederos de uno y de otro.



Y la solución que adoptaron no fue otra que la acostumbrada en aquellas épocas: un matrimonio entre los nietos de ambos reyes, es decir, entre Enrique III, nieto de Enrique II, y Catalina de Lancaster, nieta de Pedro I.



Esto dio por finalizada la controversia.



El antes reseñado Enrique III, Rey de Castilla (y de León) era el abuelo de Isabel La Católica. Fue el hermano de Fernando de Antequera, Rey de Aragón y Conde de Barcelona, y abuelo de Fernando el Católico.



La descendencia, desde este momento hasta Felipe VI, ya la explicamos en el otro artículo que figura en este Blog con el título: "Desde Wifredo el Velloso, Conde de Barcelona en el siglo IX, hasta Felipe VI"



No obstante, resumimos la descendencia de Felipe VI, por la parte del Cid Campeador en el siguiente esquema:



El Cid tiene como hija a Cristina que se casa con Ramiro Sánchez, infante del Reino de Pamplona. De ese matrimonio nace Sancho Ramírez, Rey de Pamplona, que tiene como hija a Blanca, que se casa con Sancho III, Rey de Castilla, de la casa de los Borgoña.



A partir de él, los Borgoña se siguen sucediendo de padres a hijos hasta que Enrique II, hijo de Alfonso XI - un Borgoña -, instaura la dinastía de los Tratámara.



Los Trastámara se suceden de padres a hijos, hasta Carlos I, que instaura la casa de los Austria. Carlos I era hijo de Felipe el Hermoso, un Austria, e hijo de Juana La Loca que era hija, a su vez, de los Reyes Católicos, Trastámaras ambos y descendientes directos de Enrique II.



A partir de Carlos I, los Austrias se sucedieron de padres a hijos hasta Felipe V que era hijo de Luis de Francia que era hijo de María Teresa de Austria que era hija de Felipe IV, último Rey de España de la casa de los Austrias que tuvo descendencia.



Con Felipe V, comenzó la casa de los Borbón, que se vienen sucediendo de padres a hijos hasta Felipe VI.



COLORARIO: En nuestro anterior artículo ya narramos la trascendencia, en la formación de la España moderna, que tuvo el Condado de Barcelona a través del Reino de Aragón. Añadir a este papel trascendente lo que hemos comentado en este: la hermana de Ramón Berenguer IV, Berenguela de Barcelona, casó con Alfonso VII, Rey de Castilla y de León, siendo, por tanto, a partir de dicho momento, todos los reyes de dichos reinos descendientes de los primigenios Condes de Barcelona. 



Ocurre lo mismo con los Reyes de Aragón ya que el hijo de Ramón Berenguer IV, Alfonso II, Rey de Aragón, se casó con una hija de Alfonso VII, Sancha de Castilla, por lo que ya, todos los reyes aragoneses que le siguieron descendían, aparte de los navarros que constituían su propia génesis, de los reyes castellanos y leoneses que le habían precedido. Ojo a esto porque estamos hablando del Siglo XII

   
En este artículo se vislumbra la de los vascos y navarros. Efectivamente, los vascos reclaman Navarra como parte misma de ellos. Sin embargo, Navarra ha sido crucial para la formación de la España moderna. No olvidemos que Sancho el Grande, Rey de Pamplona, fue el padre de Fernando I, primer Rey de Castilla y primer Rey de Castilla y León; de Ramiro I, primer Rey de Aragón; y de García Sánchez Rey de Pamplona (padre del marido de la hija de El Cid). Ellos y sus herederos fueron los que montaron este país en la versión que, hasta nosotros, ha llegado.



Por ello, si a Asturias y Cantabria las podríamos considerar como el padre de España - ya hablaremos de ellas en otro momento- sin duda, su madre fue Navarra; y Cataluña, como mínimo, la hermana de la madre. 



No olvidemos, tampoco, que el Señorío de Vizcaya recayó, en el siglo XIV en Juan I, Rey de Castilla (y León) por herencia de su madre, legítima Señora de Vizcaya, por lo que, desde entonces, el Señorío de Vizcaya ha recaído en los Reyes de Castilla. Unos Señores de Vizcaya que, también, eran descendientes directos de algunos de los que aquí hemos nombrado como de grandes inspiradores de la España moderna.

Y lo fue porque su padre, el Señor de Vizcaya, Enrique II, tal y como hemos contado aquí, mató con sus propias manos al Rey de Castilla (y de León y de Galicia). Es decir, no es el Rey de Castilla el que es el Señor de Vizcaya, es el Señor de Vizcaya el que es el Rey de Castilla.


Montaron un país y, por lo visto, no les ha gustado lo que ellos mismos hicieron, y ahora dicen: "pues ahí os quedáis que yo no tengo nada que ver con este asunto"


Sé que no es así. Los que hoy en día dicen eso, no conocen nuestra historia, y lo difícil que ha sido llegar hasta aquí. Todo ha sido un simple "aborregamiento" producto de una enseñanza sesgada de solo las partes de nuestra historia que solo a algunos les ha interesado contar. 



A todos nos han ocultado estos datos, a mí el primero. Y a muchos, de una forma muy maliciosa, y con la única intención de conseguir los sueños políticos de unos pocos, muchos ignorantes de la verdad y otros, los peores, que son ciertos conocedores de esta realidad pero que la intentan ocultar.