EL SEÑOR DE VIZCAYA ES EL REY DE ESPAÑA, NO AL REVÉS.
En dos artículos anteriores de este Blog hemos desgranado cómo han influido las distintas zonas de España en su formación, a través de cómo descendió Felipe VI de sus distintos mandatarios.
Resulta muy curioso que, como hemos demostrado, las principales zonas donde han surgido movimientos independentistas sean las principales instigadoras de la unión de nuestro país.
Ya lo comentamos en los artículos realizados sobre Wifredo El Velloso y El Cid Campeador, en los que destacamos la trascendencia que en la formación de España han tenido los Reinos de Pamplona, de Asturias (luego de León), y de Aragón, el Señorío de Vizcaya, el Condado de Barcelona, y el Ducado de Cantabria (sobre el Reino de Asturias y el Ducado de Cantabria ya hablaremos más extensamente en otro artículo).
Aunque ya comentamos las circunstancias sobre las que hablamos en el presente artículo, creemos que es muy importante resaltarlas en un artículo expresamente dedicado a ellas.
Tampoco pretendemos aburrir al lector con toda la serie de detalles que acontecieron. Ya dará tiempo en otros artículos de abundar sobre ellas. Intentaremos hacerlo de la forma más llevadera posible.
En el artículo en el que escribimos sobre El Cid Campeador y su vinculación familiar con Felipe VI, ya nos referimos a cómo Sancho El Grande Rey de Pamplona fue el padre de Fernando I, primer Rey de Castilla y primer Rey de Castilla y León; de Ramiro I, primer Rey de Aragón, y de García Sánchez, Rey de Pamplona.
Describimos, a su vez, cómo Felipe VI no es sino el hijo del hijo.... de los hijos de cada uno de ellos.
Creo que, por ello, el papel de Navarra en la formación de nuestro país ha de considerarse más que trascendente. Algunos vascos y navarros son muy olvidadizos con circunstancias como esta.
Comentamos, también, cómo Enrique II, Conde de Trastámara y Señor de Vizcaya por su matrimonio con Juana de Villena, - descendiente directa de Íñigo López, considerado como primer Señor de Vizcaya (dejando de lado leyendas no contrastadas) -, mató a su hermanastro, Pedro I Rey de Castilla, y se autoproclamó Rey de Castilla (y de León y de Galicia), iniciando la dinastía de los Trastámara.
Fue como consecuencia de una sucesión de guerras civiles entre ambos hermanastros, como tantas otras que ha habido en nuestro país.
Tenemos que recordar que Enrique II fue el Tátara abuelo de Fernando El Católico y de Isabel La Católica...., de ambos.
Pues sí, lo que ustedes oyen - leen -, fue el Señor de Vizcaya el que mató al Rey de Castilla (y de León y de Galicia) y no al revés. Y sus descendientes próximos, hasta Felipe VI, los que terminaron de unir nuestro país.
¿Se puede ser más cínicos y mentirosos?
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